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lunes, 15 de agosto de 2011

ANIMAS IV


La llave temblorosa apretada en la mano de Hemeserio Aprisa, intentaba encajar en la cerradura de la antigua puerta de madera de su vieja y pequeña casa colonial, heredada por su padre 4 décadas atrás, tras fallecer de un infarto al suyocardio. El cadáver de Hemeserio I, fue descubierto por Hemeserio II, al llegar de visita un domingo de todos los domingos de su vida, y percatarse del olor a muerto de tres días que manaba por los poros de los bloques de adobe de su futura e inesperada adquisición. La casa, estaba constituida por tres pequeñas habitaciones; en la primera, contigua a la puerta de entrada, se encontraba la cocina equipada con un fogón de leña, y paredes pintadas de color hollín; el comedor, ocupado por un largo mesón de madera, reflejaba junto al número de sillas, la membresía exacta del núcleo familiar de 7 posaderas y media; la segunda habitación, a la izquierda de la cocina comedor, era ocupada por Hemeserio II y su esposa Cleotilde, mujer rechonchona de carácter Apaciguado, que se había compenetrado a la perfección, con la risueña personalidad de su compañero de 40 años, y padre de los 4 partos de su vida, que ocupaban la habitación de la derecha, compuesta por 4 camas de madera, y una hamaca de colores perdidos, ocupada por Hemeserio III, único hijo de la menor de sus hijas, Eleseria Aprisa, que se había escapado de su casa un martes de carnaval hacia 8 años atrás, y cuya fuga nocturna, terminaría, con en el alumbramiento de un hermoso terror, que estuvo gestando en su barriga por nueve meses, y que hoy en día, era admirado y respetado por toda la familia Aprisa, por su inteligencia, honestidad y su terrible comportamiento, Hemeserio II, ya lo imaginaba como el director de la empresa familiar de sus sueños, “ Funeraria Aprisa “ ; también soñaba el hacedor de risas, con lemas publicitarios para sus sueños, como…” Muérase como quiera, serio, o de risa. Lo enterramos con misa, o sin misa…pero ¡muérase con Aprisa”…o cosas como…” Muera primero y pague después… hágalo lentamente o de prisa, pero entiérrese con Aprisa. “ . El trabajo de Eleseria, consistía, junto al de su padre, en practicar los chistes mas recientes del argor popular, aparte de los que se inventaban el par de cómplices. Las practicas Actorales, eran realizadas frente a un espejo de las ultimas miradas, ubicado justamente al lado de la puerta de entrada y salida de su querido refugio; el espejo, era la suma de recortes de muchos espejos partidos, y que, en definitiva, formaban un conjunto de 56 años de infortunios acumulados por 8 espejos rotos; frente al espejo, estaban estratégicamente ubicados 2 banquillos de madera, y sentados, padre e hija practicaban por horas antes del anochecer, el velorio próximo reciente. El particular oficio de Hemeserio II, consistía específicamente, en hacer reír con cuentos y chistes, a conocidos y familiares, que usualmente se reunían en las afueras de la funeraria Don Rafael, apilados en círculos de sillas metálicas, sobre una acera ancha y gris frente al recinto mortuorio, otros, se colocaban en la parte interior en sillas y sillones, emitiendo coros celestiales, con los rezos dirigidos por Epifanio Aprisa, el menor de los varones, que había aprendido desde muy joven el arte de rezandero, oficio que realizaba a la perfección, pues los adornaba, con actuaciones de carácter melodramático, que prácticamente, hacían llorar a presentes y ausentes, incluyendo a algunos velados, que en varias ocasiones, se les vieron correr lagrimas por las mejillas de rostros Verdi grisáceos, maquillados personalmente con polvos y coloretes, de la mano del mayor del clan de la muerte, tomados en calidad de préstamo de los bolsos de sus dos hermanas; maquillaba bien a hombres y mujeres fallecidos; arrastrados por remolinos de remordimientos, conciencias atormentadas por vidas mal habidas y dudosos procederes. Asdrúbal Aprisa, el segundo de los varones de la familia eternamente enlutada, tenía como oficio. La preparación de muertos; esta consistía, en la inyección al cadáver de 2 frascos de formol, para después de una lavadita con agua y jabón azul, colocarle el último traje en el mundo de los vivos, previos a su presentación en la sociedad del mas allá. Preparando un difunto, el primer domingo de el mes de Agosto de 1970, escuchó tras bastidores, la conversación del dueño de la funeraria, con Arpegio Villalondo, hijo mayor de la señora Ernestina Bermejo de Villalondo, viuda de Don Nicolás Bermejo, poseedor de 20 hectáreas ubicadas en las adyacencias del caserío La Bartola; dedicándose en vida, al cultivo del maíz y al engorde de ganado vacuno; al morir Don Nicolás, le dejaba a su esposa una vida acomodada, encargando esta, a su hijo mayor, Arpegio Villalondo para el manejo de la subsistencia familiar. Tras escuchar, la condición critica de doña Ernestina, díjose internamente Asdrúbal – tengo que avisar a apá, se muere la vieja Erne - ; La doña, pereció la madrugada del domingo. Don Rafael, apuró la salida del muerto anterior, para comenzar la preparación y posterior velación de la viuda de Villalondo; el pueblo, estaba consternado por la noticia, que había corrido como pólvora por todas las latitudes de la zona. Tras dar la nueva a su padre, se dirigió nuevamente a la funeraria a comenzar la preparación del cuerpo de Doña Ernestina. Mientras tanto, en la casa del verdugo de la seriedad, Hemeserio se sentaba frente al espejo junto a Eleseria y Hemeserio III a practicar e inventar chiste tras chiste; los muros de la casa y el espejo, se estremecían con las carcajadas del trío, y al mismo tiempo, recordaba Hemeserio, lo mucho que odiaba a la vieja Ernestina; esta, se había encargado durante toda su vida, de criticar las practicas de Hemeserio en los velorios, de dedicarse a hacer reír a los presentes en momentos de dolor. Al mismo tiempo, Esperanza, la otra fémina del matrimonio, se afanaba junto a su madre, en confeccionar un lazo luctuoso, y un cordón de muerto especiales para la velación de doña Ernestina. Eran las 2 de la tarde del segundo lunes del mes, día que seria imborrable para la familia de las risas y las tristezas; la tarde, estaba cubierta por un velo de nubes grises y llorosas, como suele suceder, en los preámbulos de los entierros de personas con significativa importancia en la sala de espera de los infiernos. Hemeserio II, antes de retirarse a descansar tras la cortina que le auguraba el sosiego, recordó la promesa al anima sola, y ordenó a Eleseria, encender la vela de todos los lunes del resto de su vida, e invocarla en su nombre; Ele, fue a un estante adornado de telarañas ubicado en una de las esquinas de su cuarto, y regresó con una vela de lunes nuevo, comprada esa misma mañana en la bodega de Nicanor; la muchacha, sin percatarse de la acción que iba a ejecutar, se colocó de rodillas frente al espejo 8 veces partido, encendió la vela, realizó la invocación, y la enterró en una bola de cera derretida frente al espejo; lejos estaba la muchacha de conocer el error crucial que acababa de cometer, y se retiró a chismosear con su madre y hermana sobre los acontecimientos por suceder. Asdrúbal, se afanaba por hacer entrar el tronco rígido de Doña Ernestina, en el trapo dominguero de la señora, era el mismo vestido verde esmeralda, con que la habían visto caminar orgullosa por la plaza Bolívar, en los atardeceres de misa de 6, en la ciudad de Chivacoa, tierra de brujos y de espantos, de creyentes y no tanto, paseando orgullosa, enlazada del brazo de Don Nicolás, las nuevas joyas y accesorios adquiridos recientemente, por encargos de su marido en los Paríses y las Romas. Tras finalmente cuadrar el vestido en el cadáver, Asdrúbal se quedo mirando fijamente el rostro de la dama, e imagino los momentos de dolor y tribulación, que precedieron la muerte de la mujer; el ceño fruncido, las fosas nasales extendidas, como el bufeo de un toro, antes de atacar la tentación de un capote extendido, la punta de las comisuras de los labios, apuntando hacia su mentón expandido; al ver el rostro, Asdrúbal, intentó disimular tanto dolor, introduciendo en las dilatadas fosas nasales de Doña Erne, dos bolas de algodón saturadas de formol, también, trató de disimular la tristeza del rostro, pero todos sus amagos fracasaron, y dejándola ya como estaba, pensó- bueno, hice lo que pude…no se le pueden pedir ciruelas al algarrobo-, Caminó a la oficina de Rafael, y le notificó la culminación del trabajo. Antes de retirarse, Rafael le recordó avisarle a Hemeserio, de enviar a millón con Eleseria, el lazo y el cordón de muerto, y tras una señal de aprobación, se retiró rápidamente el preparador. Minutos después, y cuando marcaba el reloj las 5 de la tarde, entraba nervioso Asdrúbal a su casa vociferando…- ¡Eeepa vale!, ¿ya están listas esas vainas?- , sii –contesto Espe-, ¿ y donde ta Ele?-, en ese momento, entro Eleseria del patio, y le ordenó Asdrúbal – llevále las vainas a Rafael…anda Arrecho-, la muchacha se encaramo en las chancletas, y rápidamente llevó el urgente pedido a la funeraria; al mismo tiempo, Cleotilde, despertaba a Hemeserio, y le recordaba la razón de su existencia; el hombre se levantó a regañadientes, y tras agarrar una toalla, se dirigió a darse un baño en el patio, en una pluma ubicada al lado derecho de la batea, mientras dejaba escurrir el agua por su cuerpo, lo restregaba con un cedazo añejo de usos …mientras recordaba y repetía en voz alta, los chistes a estrenar minutos después; cuando entró nuevamente a su cuarto, Ya Cleotilde tenia preparada, la que llamaba, la muda de los muertos especiales, que consistía, en un par de medias negras, un interior manga larga, una camisa blanca, y un sobretodo negro, que se encargaba su compañera, de mantenerlo con un carácter de inmaculada impecabilidad. Después de vestirse, se dirigió al espejo cercano a la puerta, se unto bilcrín por los laterales de su calva coronaria, y se canchó su pelo e’ guama negro; antes de salir, miró con el rabo del ojo izquierdo, el reflejo de la vela del anima sola en el espejo partido, la vela herida, se lo notificó a Hemeserio con dos extraños chispazos, en ese momento, tuvo un mal presentimiento, la piel se le torno de gallina, se persignó por penúltima vez en su vida, se despidió de su amor, y al llegar a la calle, enfiló sus lustradas botas hacia la funeraria, que paradójicamente, se convertiría en el lugar de su ultima risa. El reloj de Hemeserio, marcaba las 8 de la noche…faltaban 4 horas para el martes, a tan solo una cuadra para llegar a su objetivo, levantó nuevamente el rostro, y vio a lo lejos a las personas ya apiladas en circulo, sobre la acera de la funeraria, esa noche, tomando en cuenta la popularidad del cadáver, contaría, con una audiencia notable para dar rienda suelta a su espectáculo; al llegar, y tras saludar con un fingido dolor a los presentes externos, procedió a entrar a lugar donde se encontraba el cadáver de Doña Erne, rodeada de sus mas queridos afectos, entre quienes se encontraba sus hijos y nietos; Heme, después de expresarle el mas protocolarizado de los pésames a sus deudos, caminó respetuosamente hacia el ataúd, y tras despojarse del pelo e’ guama e inclinarse para ver bien el rostro de Ernestina, pensó - al fin te veo donde quería, vieja del zipote, hoy me reiré en tu nombre, y Haré que los que están afuera…se mueran de risa sobre tu memoria -, y tras persignarse por ultima vez ante el féretro, caminó nuevamente al exterior, y comenzó el show del comediante. Una hora después, los tres círculos de sillas, se habían convertido en uno solo; Hemeserio había tomado el control de auditorio, poco a poco, doña Erne y su urna se fueron quedando solas en el interior, hasta que el abandono fue total, todos se encontraban alrededor de Hemeserio destornillados de risa, carcajadas que podían escucharse a tres cuadras a la redonda. El cansancio comenzó a mermar el regocijo de las risas, y Hemeserio observó nuevamente su reloj, faltaban 5 para el martes, y tras asustarse por el incumplimiento de la promesa del anima sola, respiro con alivio, al recordar la imagen de la vela reflejada en el espejo, antes de abandonar esa noche, por ultima vez su casa, lo que jamás imagino el comediante, es que la promesa estaba rota, como roto estaba el espejo, frente al que se colocó la vela. Como rota quedo la visión de cepillarse el cabello con la derecha diestra, cuando realmente se cepillo con la zurda, cuando golpeó la punta del sombrero con el medio de su mano derecha, cuando realmente lo golpeó con el medio de su izquierda, cuando los llantos se convertirían en risas y las risas se convertirían en llantos, la maldición de los espejos, de reflejar…exactamente lo contrario. El reloj, indicaba que el neonato martes, cumplía tres horas de nacido, fuera de la Funeraria, solamente permanecían 2 personajes callados, sentados de frente mirándose los rostros cansados, por una larga jornada de risas, Hemeserio informo a Ubaldo, el guachimán de los muertos, que estaba muy cansado, y que antes de retirarse, iba a pasar por la cocina a recolectar lo que había sobrado del banquete de las risas, este le recordó separarle 4 cachitos para los muchachos; Heme, tras asentir con la cabeza, ingresó nuevamente al salón velatorio, tras pasar nuevamente frente al cajón, percibió un ruido lejano semejante a un tenue golpeteo de nudillos sobre madera, el agotado Bufón, no le dio mayor importancia al echo, y continuó su camino hacia la cocina, al llegar, encontró sobre la mesa una bolsa con 10 cachitos, y un termo lleno de chocolate reciente, colocó el termo dentro de la bolsa con los cachitos, y salió nuevamente, con el desayuno completo para su familia; al cruzar nuevamente por el salón donde se encontraba la urna, se percató tembloroso, que solamente iluminaba el féretro una sola vela detrás de la cabeza de Ernestina, la mente nerviosa de Hemeserio, comenzó a justificar la macabra visión – entró un ventarrón y apago las otras velas de la veladora - , mientras mas razonaba con justificaciones lógicas, mas ilógico se convertía su mundo, su corazón galopaba desbocado, y sus ojos permanecieron clavados en la urna de Ernestina, cuando una voz ahogada y profunda retumbo en los oídos incrédulos de Hemeserio, la voz de ultratumba mencionaba su nombre, y decía…- Ven Hemeserio…ven, quiero verte por ultima vez…acércate…ven -, Hemeserio, finalmente no resistió la tentación de los gatos, la curiosidad, dejo caer la bolsa, y arrastró lentamente sus botas, hasta colocarse frente al rostro de Doña Ernestina, de repente, la muerta abrió los ojos, la esclerótica de Ernestina estaba de rojo incandescente, los tapones de algodón de sus fosas nasales, saturados de una sangre verdosa, dejaron escurrir dos gotas gruesas, hacia la dirección de su boca; viró violentamente la cabeza buscando el rostro de Hemeserio, y la comisura de los labios comenzó un movimiento ascendente, hasta apuntar a sus dos pómulos morados, y se escucho una risa escalofriante, después... se escuchó un grito de ultratumba…¡ Hemeserio…mi veela!, el corazón del comediante no pudo mas, su cuerpo cayó sobre la urna, al caer el ataúd, Salió también disparado el cadáver del espanto, y ambos cuerpos inertes rodaron por el piso frío de la funeraria, al momento de sucederse los acontecimientos nadie se percató de la situación; cuando despertó Ubaldo y vio lo sucedido, un olor a azufre rancio saturó el ambiente, y se dejo escuchar el silbido aterrador del anima sola, los rostros de los dos cadáveres después de rodar, terminaron colocados de frente uno al otro, rozando levemente sus heladas narices, el rostro de Hemeserio, reflejaba la seriedad que nunca tuvo a lo largo de su vida, y murió, haciéndole honor…a su apellido, Aprisa...y de risa; el cadáver de Ernestina, todo lo contrario a como lo dejo Asdrúbal…sonriendo de felicidad. A ambos, se les ha visto sentados tomados de las manos, de frente en dos sillas de metal, sobre la acera de la funeraria, en madrugadas santas, a Hemeserio, con la seriedad como castigo para la eternidad, y a Doña Ernestina, con una carcajada amarga, tratando de hacer reír en el infierno, al que en vida fuera…el paladín de la risa. Si alguna semana santa cualquiera, pasan de madrugada por la avenida 9 con calle 15, no miren a la izquierda… pudiesen ver comprometidos sus corazones, y morirse de un susto…o de risa. El anima sola cobraba una victima mas en la tierra de los mitos y las leyendas, de los sustos y los espantos…de las risas…y los llantos.

THE APPLE AND THE ROSE.

I


She passed by dressed in apple,
brightly redlygreen and cold,
that sky was raining roses adorned with thorns,
wearing a Longly dress,
colored as those apples with a purple scarf,
accepting defiances,
trapped by a hand,
in the prison of my fingers,
was hanged a rose,
without colors and sad,
embarrassed, dying, flying crossing the wind,
felt on my palm… drowned,
silent cry of the anguish,
before my eyes…she bled,
without the red of her blood,
Cried…the trapped rose,
desperate tears and dry,
between petals quiet,
slip away the divided light,
crossing the prism of your soul,
I rolled over, on the yellow one,
falling…in your open arms,
filled with warmth and longing.
Lulled by your voice,
singing a sweetly song.
Sixty stars without sky,
flying over perforated seas,
by many swordfish quite.
Hearts of roses and apples,
the thieves of my calms,
lates of nervously rains,
full of soullessly years,
beautiful trio of breasts,
of millions of children starved ,
blacks, yellows and whites, hanging from your nipples,
as a beautiful shewolf,
of a Romulus and a two Remos,
he squeezed your hand,
intrigues of the dummy awake,
without complex ,
you opened the mailbox of my soul,
again the yellow card, the same.
Scented storms, the Muse was stopped by the sea,
on wet and whitely heels,
buried in the sand with hundreds crabs,
the apple wet , covered with a blanket of roses,
no proposals, no forgiveness,
no strings attached, love,
fall again in the original sin,
with no learning by the times,
I give you the roses with no thorns,
give me your temptations with no bites,
the relief of the turtles.

La Manzana y la Rosa



I

Pasó vestida de manzana,
rojiverde brillante y frío,
aquel cielo llovía rosas,
engalanadas de espinas,
vestidas de largo traje,
con colores de manzanas,
con bufanda de violetas,
aceptando desafíos.
Atrapada por la mano,
en la cárcel de mis dedos,
quedo colgada una rosa,
mustia y sin colores.
Muriendo de sonrojo.
Volaba surcando el viento,
cayó sobre mi palma ahogada,
grito sordo de la angustia.
ante mis ojos desangrada,
sin el rojo de su sangre, lloró la rosa atrapada.
Lagrimas desesperadas y secas,
Entre pétalos callados.
Se deslizó la luz descompuesta,
por el prisma de tu alma.
Rodé por el amarillo,
hasta tus brazos abiertos,
llenos de calor…y de anhelos.
Arrullado por tu voz… percepciones.
Sesenta estrellas sin cielo,
volando Sobre mares Perforados,
por peces espada callados.
Corazones de rosas y manzanas.
Los ladrones de mis calmas.
Tardes de lluvias nerviosas,
llenas de años sin alma.
Hermoso trío de senos.
Millones de niños con hambre,
negros, amarillos y blancos,
colgados de tus pezones.
Como bella loba, de dos Rómulos y un Remo.
Apretó tu mano, la intriga del maniquí despierto.
Sin complejos… abriste el buzón,
del correo de mi alma,
Llegó de nuevo.
la misma carta amarilla,
con fragancia de tormentas.
Se detuvo la musa junto al mar,
con mojados tacones blancos,
enterrados en la arena.
junto a cientos de cangrejos.
La manzana mojada,
se cubrió con manta de rosas.
Sin propuestas, sin perdones, ni condiciones.
Pecó de nuevo el amor,
no lo enseñaron los tiempos.
Te doy rosas sin espinas,
dame tu las tentaciones.
El desahogo de las tortugas.

lunes, 2 de mayo de 2011

Pigeon in White

I

BETWEEN PAINS AND ENLARGED FACES,

UNDER DRESSED GOWNS, SPOTTED BY SCARES,

SPLATTERED OF BLOOD OF A THOUSAND DEATHS,

THE DISMAYS, THE PESSIMISMS,

YOUR SWEETLY GLANCE CLEARED ITS WAY,

AMONG CHAMALEONS AND CURLED GIRAFFES,

PERVERT LOOKS, OF TWO JEALOUSS DWARFS,

SNOWWHITE WITH FEDERS,

OF A CHILDREN TALE,

LOFTLY PIGGEON OF A QUIETLY FLY,

DREAMING WITH THE KISSES,

ON YOUR BODY SHY,

ON YOUR MILDLY LIPS, OF CARNATION SMELL,

AMONG ANGUISHES AND POINTLESSLY ENDS,

THE RETURNING FLY, THE REPETANCE ONE,

FOR WHAT IS SOLVE, FOR YOUR EYES DENAYED,

WHAT I’M FEELIG JUST.

FEDERS… SO CLOSE TO MY SOUL,

RETURNED MY FAITH, AND THE LOVE I FEEL.

THE SWEETLY VOICE,

OF YOUR WARMLY BREATH,

THE HEAT OF YOUR HANDS,

THAT NAILED MY HEART…AND HUGGED MY LIFE,

GIVING WHITE ANGEL, WHAT EXPECT DO NOT,

TWO BEAUTIFUL EYES, DRESSED BY A SMILE,

ELEGANT PACE OF TWO DEADLY HEELS,

LEAVING BEHIND, JUST A WOUNDED SIGH.

SILKLY HAIR OF A COFFEE SLEPT,

ABSENT CARESSES…THAT I COULD NOT GIVE.

ETERNAL GLANCE, SEEING I WAS,

EXHAUSTED HEART…LOST.

PERCH ON THE BRANCH OF THE DRAGO,

AFTER THAT.

FLUTTER, RISE YOUR FLY,

POINTING THE SHINE,

WITH YOUR EYES, DWELL UPON THE BEES, THEIR HONEY.

AND DIED ME, DIED ME…DIED ME OF LOVE, SWEET HEART.

lunes, 25 de abril de 2011

THE THIRD SMILE


                                    I  

ONE MORE TIME HEART…HERE SHE COMES,
FINALY SHE HAD BORN,
AFTER YEARS OF RUSHES AND TRIES,
ON A HOLLY THURSDAY OF THE ELEVEN,
IN FRONT OF A CHRIST WITHOUT A CROSS…WITH NO SMILES,
TIED TO AN ARM WITH NO ARMS,
PUNISHED, JUDGED AND CONDEMNED,
BY THE HAND OF THE ENVY OF THE MEN,
CLOSE TO THE TIMES,
AT THE POINT OF AN OPEN HELICAL,
OPEN HIS EYES BEFORE REVIVE,
POINTING HIS SMILE TO YOUR SMILE,
TO YOUR BRUSHES TIRED OF IMPATIENT PAINTS,
WAITING FOR THE FRESHLY COLORS, OF THEIR MORNING BATH.
THE WORDS AND THE BRUSHES DANCED.
ON COLORFUL TILES,
THE DANUBIO AZUL FROM THE MEMORIES,
AT THE DAWN…AT YOUR SIDE,
TIRED TO ADMIRE, SUCH A WONDERFUL SMILE,
WAKEFULNESS NIGHTS, AFTER THE RUNS OF A CHILD,
SHALL AWAKE…OUR SLEEPLESS DREAMS,
EXAUSTED OF LOVE.
HERE YOU ARE, THE THIRD ONE…THE SEARCHED SMILE.
THE LOVER, IN A LOVELESS NIGHTS.
TO WALK, TO PAINT, TO WRITE, TO LOVE, TO DANCE.
THE SUN, ITS RISE.
TO LIVE, TO EXIST, TO DYE.
THE INFINITIVES THAT YOU WANT...BUT ENTWINE AT YOUR SMILE.

THOUGHT




GOD, LEAVED US  LOVE AS A REFLECTION OF THE SOUL. MAN LEAVED US  ENVY AS A RELECTION OF HIS WICKEDNESS.

PENSAMIENTO


DIOS, NOS DEJO EL AMOR COMO REFLEJO DEL ALMA. EL HOMBRE NOS DEJA LA ENVIDIA COMO REFLEJO DE SU MALDAD.

LA TERCERA SONRISA


I

Volabas, allá vienes, 
con cobijada sonrisa,
después de años de intentos,
un jueves santo del once.
Frente a mi Cristo azotado.
malherido, sin sus brazos.
Atado, juzgado y condenado,
por la mano de los hombres.
Junto al tiempo, la punta abierta de la espiral.
Abrió mi señor sus ojos, antes de resucitar,
apuntando a tu sonrisa, de pinceles agotados,
de cuadros impacientes por su baño de colores.
Palabras y pinceles bailando,
sobre mosaico de colores.
El Danubio azul del recuerdo.
Amanecer a tu lado,
cansado de contemplarte,
en noches de desvelos,
por carreras de poemas.
Despertarán nuestros sueños, cansados de amar.
eras tu…la sonrisa que faltaba,
de mi amada, de mi amante.
Caminar, pintar, bailar, amar, 
querer, atardecer, amanecer…
vivir, existir, morir, resucitar.
Los infinitivos que quieras,
pero contigo... sonriente pincel.

ANIMAS III


Ese lunes santo del año 1975, no fue tan santo, como fueron los anteriores lunes santos en la Historia de Chivacoa, Artemio Vargas, mulato de frente ancha por la escasez de cabellos que produce la calvicie de los años, ya había echo planes con sus compinches de farra. Para celebrar a lo grande su cuadragésimo noveno cumpleaños. Quería en esta fecha en particular, demostrar que su vida, a pesar de los casi cincuenta, permanecía estructurada, como había estado hasta entonces; con los dones que le había proporcionado la Providencia. El primer don, según Artemio, era el de poseer una lengua increíble, capaz de convencer de una sola sentada, al mas reacio de los Ateos. Indudablemente, el galán ensombrecido, era capaz por la verborrea que le concedió el creador, de envolver y manipular a sus semejantes. En otras palabras, era un genuino encantador de serpientes. El segundo don concedido por la gracia, era el de mujeriego empedernido, el mulato no podía observar el caminar de una escoba con falda, porque inmediatamente su instinto, lo hacia seguir a la escoba o a la falda, y empezar el ataque de la artillería verbal, en contra de su enemiga de turno; Artemio, por sus dotes verbales, había ganado entre sus amistades , el titulo de “Lenguita de oro”, todos lo llamaban así, y Arte, se sentía orgulloso, e inflaba con Helio su adormecido ego interior. En este onomástico en particular, tenía que demostrarle a su victima, y a si mismo, de lo que era capaz un mulato tabernáculo, tras un interminable verano, causado por un no muy agraciado físico, heredado de su bisabuelo Esperanto, quien murió esperando el milagrito de los espejos.
La planificada palamentazón, habia sido concertada, dos noches antes en una partida de dominó, en el Club Social deportivo Yurubí, lugar de encuentro de los Canapiales del Barrio Guatanquire, para chismear y emborracharse con el famoso Oso venezolano, y jugar una partidita de bolas, en una de las canchas de bolas criollas, por su escarpado terreno, mas enigmáticas de la ciudad de los brujos, bajo la sombra del Mamón de los melaos, apodo alcanzado por el árbol, por lo dulce de sus mamones, debido a decenios de riego de sus raíces, con la afamada cerveza y con los orines ebrios de borrachos malcriados.
Chente, como cariñosamente llamaban a Vicente Almao, había llegado temprano a la casa de su compinche Artemio, en su mano, traía embojotada la cabeza de cochino, encargada el día anterior en la Carnicería de Romero; 10 minutos después, apareció el Javáo con la mochila repleta de las causales programadas, de una desgracia concertada; en su interior, se contaban dos botellas de pecho cuadráo, tres botellas de anís de mono, y cuatro botellas del que no canta llora…y de que llorarían llorarían un día después.
La pandilla canapialera de 10, ya estaba reunida frente a la casa de Artemio, la patota perfecta, cinco canapiales, y cinco canapialas, los diez apuntaron sus alpargatas rumbo a la montaña de Sorte, habían planificado celebrar el cumple de las desgracias de Artemio, en las aguas del río Yaracuy, a las faldas de su cumbre, y bajo la protección de la reina Maria Lienza. Tras la larga caminata de palos, y tras chuparse por el camino las dos de pecho cuadrao, llegaron al lugar planificado, el sitio perfecto, el Javáo, se encargó de limpiar el campamento, todo estaba en su lugar como un año atrás, el pozo de aguas cristalinas al frente, con una cueva de roca gris, cubierta por la cortina de una cascada cristalina que se dejaba caer alegre sobre el remanso del pozo; al frente, el altar de piedra adornado de musgos, abarrotado de reinas, de potencias, de indios, de velas, de negros, de vikingos, de vivos, de muertos, de cocos, de plumas, de promesas, de inciensos, de velones, y de 112 velas encendidas, faltaba solamente una , la que dejó de encender Artemio, tras el olvido causado por la preparación de su desgracia, pagar la promesa al anima sola, lo que nunca hizo, y nunca hizo jamás.
En cuestión de horas, todo se había convertido tras el consumo del alcohol, en una pachanga incontrolada, el cansancio por los saltos y chapuzones en el pozo, y las entradas y salidas de la cueva del pecado, les había alborotado el hambre, todos miraron hacia la holla tiznada, que contenía la cabeza de cochino hirviendo, sobre una fogata aplastada, y olvidada de atizar, hacia largo tiempo; Artemio, para el momento, el mas lucido de los inlucidos, le gritó al Javao –“ ¡Echále viento a esa vaina Javáo, tengo las tripas pegás al espinazo nojoda! -, el gordo despertó de su péa, y se dirigió raudo a apresurar las llamas de la cabeza ahogada.
A golpe de 5, todos se sentaron en circulo alrededor de la cabeza humeante del marrano, Artemio, le ordenó a Chente buscar los veinte bolos de pan, comprados esa mañana en la panadería del portugués, se repartieron los panes; e índices y pulgares comenzaron, a pellizcar nerviosamente la cabeza sancochada, que los miraba con los ojos tristes del degollado. Al terminar el banquete de los pellizcos, dejaron caer sus cuerpos sobre las hamacas malolientes, por cientos de aventuras de amor sin lavar. Artemio, levantó su vista y divisó el rayo de la moribunda luz del Sol, que le indicaba que estaba oscureciendo mas aprisa que de costumbre, su brazo izquierdo desvanecido, alzó como pudo, el pesado reloj de pulsera atado a su muñeca izquierda, el reloj marcaba las ocho y treinta de la noche, faltaban solo tres horas y media para el martes, recordaba, las fallidas ocasiones durante toda la algarabía, por alzar la bandera del machismo, pero todos sus intentos en el transcurso del día, habían fracasado. trató con Teófila, con Magdalena y con Perpetua…y nada, por mas que intentó, sus aspiraciones permanecieron apagadas, como la vela olvidada del anima sola, las horas siguieron el curso normal de todos los lunes santos, olvidados de reflexiones, no había tiempo para esas tonterías, pensaba; todos dormían abrazados en sus hamacas, colgadas sobre árboles aun despiertos a esas horas de la noche; Artemio, miró el reloj nuevamente, el minutero, marcaba 5 para el martes, aturdido a plenitud, por la media botella de cocuy restante, miro nuevamente la copa de los árboles, que dejaban ya filtrar la luz de una luna llena transparente, que permitía ver a través de la oscuridad, vio sombras de dantas agazapadas, esperando las ordenes de su Reina; se escuchaba solamente el concierto de los grillos y de sapitos japoneses, afinando sus sinfonías para las conquistas de esa noche. Un movimiento inesperado tras los arbustos, llamó la atención de Artemio, fijó su vieja mirada de águila, de donde presumió, había visto un extraño claro entre la oscuridad, observó que una sombra blanca se escondía rápidamente detrás de un tronco obeso, se incorporo como se lo permitieron sus fuerzas acabadas, y caminó a trompicones, para indagar quien se ocultaba detrás del tronco, no había nada ni nadie; al levantar su vista cansada, vio aproximadamente a diez metros de su nariz, a la mujer mas hermosa que hubiesen recordado sus 49 años recientes; de rostro sobrio , de piel pálida y transparente, un cuerpo perfecto se dibujaba al trasluz de la luna, que perforaba una bata blanca transparente del largo de sus tobillos, sus ojos grandes y oscuros permanecían fijos, clavados en la mirada del mulato, su boca, dejaba escapar la sonrisa provocadora del encanto; levantó su hermoso brazo derecho, y con su mano apuntando hacia Artemio, le indicaba con el índice…ven, ven mi amor…ven. Artemio, no resistió el llamado hipnótico de la musa encantada, y comenzó un trastabillante correteo, entre arbustos y piedras, tras la mujer de sus sueños; cuando sentía que la tenía cerca de sus brazos…mas se alejaba la tentación. Finalmente cansado de la persecución quebrada arriba, tomo un último resuello, y alzó nuevamente la vista, allí estaba ella… erguida sobre una inmensa roca gris, la saliva de la incredulidad por lo que veían sus ojos, rodó por las comisuras de la boca jadeante del frustrado galán, la hermosa mujer, se despojo de su bata blanca, y se sentó sobre la piedra, y Artemio comenzó lo que sería, la última escalada de su corazón, sus manos se aferraban como tentáculos a las piedras que lo separaban de la muerte, llegó, se sentó junto a ella, la hermosa mujer le sonrió sin hablar, tomo la mano izquierda de Artemio, y la guió hasta sus senos, la mano derecha del espanto, agarró por el cuello a Artemio, y acerco su boca a la del desdichado mulato; y cuando el espanto sintió la lengua de Artemio dentro de su boca, cerró ferozmente sus mandíbulas; el inesperado dolor del Mulato, tras sentir la cercenación de su lengua, lo hizo abrir los parpados cerrados por la pasión, y sus ojos se encontraron frente a frente con los ojos rojos del espanto. Se levanto sangrante, lo último que vio su mirada en el mundo de los vivos, fueron las piedras redondas quebrada abajo; su enamorado corazón dejo de latir, y su cuerpo inerte se desplomó por las piedras, un olor de azufre rancio saturó el ambiente, y después de escuchar los llantos de La sayona, se escuchó el silbido espeluznante del anima sola, que despertó a los amigos de Lengua de oro, que tras pedir auxilio al puesto de la Guardia Nacional del parque, procedieron a la búsqueda de Artemio, a quien encontraron a la mañana siguiente en un charco de sangre entre las piedras de la quebrada, sin vida, y lo mas inexplicable para todos…sin Lengua.
las investigaciones posteriores, no arrojaron explicación de lo sucedido, y jamás nadie pudo explicarse, quien arrancó la lengua de oro del barrio. El anima sola, cobraba una victima mas por la morosidad de sus promesas. A los dos, se les ha visto caminando abrazados, en noches de Luna llena por los caminos de la montaña sagrada. Si algún día visitan Sorte … recuerden, que están en Chivacoa, tierra de Mitos y Leyendas, de encantos…y de espantos, asegúrense que no sea un lunes, ni mucho menos un santo. Hasta la próxima.

jueves, 21 de abril de 2011

Unicorn in Morpheus



I

I KNEW FROM YOU,
SWIMMING THROUGH WEBS OF SPIDERS,
CLOSE TO A SEA HORSE BEHIND…NERVOUS,
DREAMED WITH AN UNICORN,
COVERED BY INDEXES AND THUMBS,
WITH THE HEART AS A WALL,
EMBRACED AT ITS HORN,
AT THE SUNRISE SUNK BY THE SEA,
WRITTING YOUR EYES AND YOUR BODY,
ON A FLAT MANGROVE TREE,
GOLDEN RINGLETS TIRED,
RESTING ON YOUR SHOULDERS WALL.
STARTING TO ENTWINE THE LINKS OF LOVE.
FEINT CORALS OF CRYSTAL AND WHITE,
SURROUNDED BY THE COLOR,
OF FISH CLOWNS ASIDE, SHARKFINS’S DEAD,
INCOMPREHENSED BUBBLES,
THE INFINITE EXPECTANCY FOR YOU,
MISGUIDED OF LOVE,
WHITELY VERSES THAT FLY,
CROSSING SPACES AND TIMES,
FLUTTERS, ORGASMS OF PIGEONS,
OVER THE NEST OF THE DRAGO,
MUTE WITNESSES AND WHISPERS,
BROKEN INTIMACY OF YOUR NIGHTS,
LIGHTING WITH CANDLES YOUR SHADOWS,
ENTER YOUR DREAMS WITHOUT KNOCKING,
PERCH MY VOICE ON YOUR PAD,
YOU WILL HEED THE ECHO OF MY HEART,
RESOUNDING AT THE MOUNTAINS OF YOURS.
I DREAM YOU…GALOP OF WHITELY WINGS.

Unicornio en Morfeo


I

Conocí de ti nadando en redes de arañas,
junto a un caballo de mar detrás…nervioso,
soñé con Unicornio,
cubierto de índices y pulgares en forma de corazón,
abrazado a su cuerno,
juntos frente a un ocaso de mar,
escribiendo tus ojos,
tu cuerpo sobre un mangle acostado,
de dorados rizos cansados,
volverán… sobre el muro de tus hombros.
Empezaron a entrelazarse eslabones
en la cadena del amor,
de falsos corales, cristalinos y blancos,
rodeados de payasos coloridos,
y aletas de tiburones muertos,
burbujas de incomprensión,
la infinita espera por ti,
perdido de amor,
por versos blancos que vuelan,
cruzando los espacios y el tiempo,
aleteos, orgasmo de palomas sobre el nido del drago,
pareja de testigos y murmullos,
irrumpir la intimidad de tus noches,
iluminando con velas tus sombras,
entrar en tus sueños, sin tocar
posar mi voz en tu almohada,
escucharas el eco de mi corazón,
saltando en las montañas del tuyo.
Te sueño…galope de blancas alas.